¿Quién es José Antonio Suárez Londoño?

Foto tomada de una página en Facebook dedicada al artista

Como si los días fueran páginas que no se pueden pasar en blanco, José Antonio Suárez Londoño dibuja a diario en sus cuadernos. Desde hace más de treinta años mantiene una disciplina que le pide recogimiento y soledad. Evita las cámaras, las grabadoras, los críticos y periodistas. Cuando inauguran exposiciones suyas es retraído y medido en las palabras. No da entrevistas, nunca ha considerado la posibilidad de aprovechar su obra para convertirse en figura pública. Y a pesar de ese retiro voluntario, a pesar de que muchos lo mencionan y pocos lo conocen personalmente, José Antonio Suárez se ha convertido en un referente principal para la nueva generación de dibujantes e ilustradores en Colombia.  

Conocemos el trabajo de Suárez desde la década de los ochenta, cuando regresó a Medellín luego de estudiar Artes en Suiza. Aquí su talento fue divulgado por las galerías y publicaciones culturales más prestigiosas del país. Más tarde, en 2005, quisimos que ilustrara el primer libro de Tragaluz, esa edición con la que presentaríamos a los lectores nuestra propuesta estética: nos alegró al aceptar la invitación. Desde entonces hemos trabajado con él en otros tres libros, y esa cercanía a alguien que enseña tanto compromiso y responsabilidad por su oficio es una de las experiencias que más agradecemos como editores. 
Hoy nos emociona presentar un libro en el que de principio a fin habitan las imágenes creadas por José Antonio Suárez, un libro desnudo de palabras para que el encuentro con sus dibujos sea pleno. Dibujos con renglones es una edición preciosa, necesaria para conocer al detalle la sensibilidad de este artista colombiano, adentrarse en su obra y conversar en silencio con ella. 
Para empezar una conversación sobre Suárez, hicimos una pregunta sencilla a varios artistas, críticos, ilustradores y editores que han tenido contacto con él o su obra. Esperamos que sus respuestas los ayuden a hacerse una imagen de este dibujante que todos los amaneceres es descubierto con un lápiz en la mano inclinado sobre el papel. 

¿Para usted quién es José Antonio Suárez Londoño? 

Para conocer más el libro: aquí

Juan Carlos Restrepo Rivas  Dibujante y editor. 

José Antonio Suárez Londoño es un dibujante impecable, un obsesivo poeta gráfico, lector del mundo a una cuarta de distancia, maestro inagotable en cada trazo. Representa el buen gusto y la belleza de un oficio que hace perdurar las cosas, tan minucioso y orgánico como la naturaleza.  
Daniel Jiménez (@danieljq) – Director Revista Larva
Cada vez que me encuentro frente a un dibujo de José Antonio Suárez pienso en la precisión, en la paciencia de un artista de instantes, de texturas, de tejidos de memoria. En el ritmo sosegado que se opone a la marcha violenta de esta época dispersa.
Mónica Naranjo – Dibujante
A través de la obra de José Antonio Suárez el dibujar se siente casi como respirar… no se puede dejar de hacer para estar vivos.
Ricardo Silva Romero (@RSilvaRomero) – Escritor. 
Siempre que he visto su trabajo -que es una suma de rastros de la vida o una serie de figuras tristes que parecen habérsele escapado a la barbarie- he tenido la sensación de que el mundo en verdad es así: que esos dibujos exactos pero inagotables hablarán bien de todos nosotros el día del juicio final.
Páginas interiores del libro.
Luis Cifuentes (@TrinoTuta) – Ilustrador.
Creo que sus imágenes tienen el poder y la simplicidad de Magritte, la calidez de lo que se hace a mano para regalar, y el poder de transportarlo a uno a una especie de sueño dibujado.
Daniel Gómez Henao – Artista plástico, Ilustrador.
De José Antonio sé que se llama igual que mi padre. Es un gran maestro del dibujo, alumno de otro gran maestro: Humberto Pérez. Para mí, los dos reflejan una conexión espiritual muy profunda entre el hacer y la vida. Creo que por eso los medios sociales no les conocen ni el rostro, o se les ve casi siempre de espaldas: lo que hacen se debe a una necesidad de expresarse y no de figurar. Para los jóvenes artistas, a los que nos gusta el oficio, José Antonio es todo un referente y gracias a él la ilustración en Medellín -y me atrevería a decir que en Colombia- es arte. Lo que hace es tan contagioso que no he querido conocerlo en persona, admiro mucho su obra aunque no la conozca a profundidad.
Páginas interiores del libro.
Catalina Casas – Directora Galería Casas Riegner
José Antonio Suárez Londoño es uno de los motivos principales por los que tantos artistas jóvenes en Colombia se dedican ahora al dibujo, una técnica que en algunos casos se ha dejado de lado en el arte contemporáneo, pero que llama la atención internacionalmente pues en Colombia se muestra con mucho talento. 

Santiago Londoño Vélez – Historiador, Crítico de Arte.

La prolífica y variada obra de José Antonio Suárez Londoño tiene para mí tres atributos esenciales. Una gran maestría en múltiples técnicas gráficas y expresivas. Ha convertido la ilustración en un arte exquisito, delicado y sensible, señalando un camino que ya otros emprenden. Y ha hecho del dibujo y el grabado en pequeño formato una expresión íntima de mitologías personales, en medio de una época donde se valora la grandilocuencia, espectacularidad y las modas impuestas por la globalización.

Páginas interiores del libro.

Héctor Abad Faciolince (@hectorabadf) – Escritor
“José Antonio Suárez Londoño (JASL, tal como él se firma) vive encerrado en su mundo y en su metódica rutina de monje. Nada al amanecer, almuerza al mediodía, se come algo al ocaso. El resto de su tiempo —salvo pocas horas de sueño— está sentado frente a un escritorio, como un obseso, y llena con sus dibujos papelitos de todo tipo. Los llena de rayas, los llena de colores, los atiborra de letras, los repuja, los recorta, los empata, los pinta (con lápiz, con pincel, con acuarelas, con colores, con tintas), los escribe, los graba, los labra, los arruga, los quema, los cose, los raspa, los acaricia, los moja, los seca, los borra, los tacha, los sella, los guarda, los apelmaza. Casi nunca los vende; a veces los exhibe”.
Tomado de: “La locura dibujada”, periódico El Espectador, 19 de noviembre de 2009.


Orlando Martínez Vesga – Artista plástico.

Cada imagen suya es como una adivinanza, un acertijo extraño, un juego que nos invita a descubrir sus reglas. […] Por su tamaño, parece que las obras de José Antonio Suárez nos invitan a acercarnos para susurrarnos algo al oído y cuando nos aproximamos descubrimos que son confidencias para los ojos; entonces, sus dimensiones cobran sentido porque nos hacen comprender que estamos frente a las páginas de un diario íntimo. 
Tomado del libro: “Confidencias para los ojos: La escritura y la figura en los grabados de José Antonio Suárez”, Bogotá, Unibiblos, 2004, p. 74.

Guarda y primera página del libro.
Paola Gaviria (@powerpaola) – Dibujante
José Antonio Suarez, para mí, es la persona que me inspira a dibujar sin parar. Desde que vi sus dibujos en El Magazine de El Espectador cuando tenía 13 años dije: Quiero ser como él.
Tira publicada en la Revista Arcadia del pasado mes de junio. Por: @powerpaola.
Mediavuelta
Tragaluz editores S.A.

Edificio Lugo Of. 1108 · Calle 6 Sur #43A-200
Telefax 312 02 95
[email protected]
www.tragaluzeditores.com
Medellín – Colombia

8 Comentarios

  1. Anonymous noviembre 8, 2012

    Más que un monje, Jose es un científico que con sus dibujos se responde a a preguntas que parecen provenir en ocasiones más del mundo de la biología que del arte, en pequeñas disecciones, taxonomías va agrupando conjuntos de dibujos que responden a las reflexiones de él sobre la vida.

    • «Pequeñas disecciones, taxonomías…», sí, estamos de acuerdo, eso son los detalles y la precisión de José Antonio Suárez. Tu comentario enriquece mucho esta entrada del blog. Gracias por escribirnos. Invitamos a los demás lectores a que compartan con nosotros su respuesta: ¿Para usted quién es José Antonio Suárez Londoño?

    • Mar y AS junio 21, 2013

      Un monje no hace nada, este señor no tiene nada parecido a uno de esos.
      PARA MI es un maestro de vida, ejemplo de que uno debe buscar y vivir lo que quiere ser, me hace liberarme de tantos estereotipos y del concepto social de que el éxito es meramente lucrativo.
      Tan interesante seria poder conocerlo..

  2. Anonymous noviembre 25, 2012

    ,,,LA MEJOR MANERA DE ENTENDER A JOSE ANTONIO SUAREZ Y POR ENDE A SU OBRA , ES LA CITA QUE DIO DEGAS EN ALGUNA OCASIÓN,,,»NO HAY NINGÚN ARTE MENOS ESPONTANEO QUE EL MIO, INSPIRACIÓN Y ESPONTANEIDAD ME SON DESCONOCIDOS ;HAY QUE REPETIR EL MISMO TEMA DIEZ , INCLUSO CIEN VECES»,,,ESA CONSIGNA RESUME TODO EL TRABAJO DE SUAREZ, ES UN CONSTANTE E INCESANTE CICLO DE BUSQUEDA, DE HACER SIEMPRE LO MISMO, PERO SIEMPRE DISTINTO,CON TEMAS, TECNICAS QUE SE REPITEN UNA Y OTRA VEZ,PERO QUE ALA VEZ SE ALIMENTA CONTINUAMENTE DE TODO LO QUE LO RODEA,TRATESE DE LIBROS, MUSICA,ARTE O SIMPLEMENTE EL PASO DEL DIA A DIA…..

  3. Anonymous noviembre 25, 2012

    ,,,tengo el gusto de haber conocido el maestro suarez ,lo digo con bastante orgullo y quizás de las cosas que mas me llamo la atención es su extraordinaria sencillez como persona, algo muy raro en alguien que ha expuesto en todo el mundo y se ha codeado con los mas grandes (hace poco lo vi junto a guillermo Kuitca en una colectiva en N.Y,,,) y en parte por eso sera que su obra es tan atractiva y accesible, por que así como es en su vida personal,lo es con sus dibujos,sencillos , diáfanos, palpables,humanos,,

  4. Anonymous agosto 30, 2013

    Conocí a José Antonio en el año de 1972, cuando ingresó al Seminario Conciliar de Medellín (Seminario Menor), para terminar su bachillerato. Recuerdo su inclinación por el inglés, el cual hablaba muy bien, gracias a su afición por el Rock, pues se sabía las letras de todas las canciones que le gustaban y las traducía. Su inclinación por el dibujo ya existía en ese entonces, sin ninguna formación previa. Su habilidad, pienso, era genética, pues no recibió ninguna clase previa y ya lo hacía muy bien en ese entonces. La gran pobreza, la de un estudiante de bachillerato que depense economicamente de sus padres, nos llevó a expresaronos a través de los únicos medios que teníamos a disposición, las hojas sobrantes de nuestros cuadernos y los lapiceros de tinta mojada que ya en ese entonces se vendían.

    En el año 74 ingresamos a la Universidad de Antioquia, él a Biología y yo a Derecho, y en el claustro seguimos viéndonos por dos o tres años. A su padre, Javier Suárez Panesso, quien fue Superintendente de Coltejer para el exterior durante varios años, lo designaron, no se si el Gobierno o la empresa, en un cargo importante en el viejo continente. José Antonio dejó sus estudios de Biología y, en Europa, estudió artes plásticas. Llegó varios años después, convertido en el embrión de lo que es ahora, un incansable artesano de sus obras.

    Es perfeccionista, recuerdo cuando, junto a Javier Castaño, nos soprendieron ambos con una obra de teatro y para sorpresa de todos nosotros, nos «hipnotizaron» con una magnífica escenificación, en la cual el único actor era Javier y José Antonio sincronizó la música de tal manera, que su capacidad artística y su tenacidad quedaron a la luz.

    En el año 72 participamos en el concurso de pintura que organizaron las directivas para la semana cultural, que, si mal no recuerdo, se realizaba en octubre. Ese año no dieron premios, pero la obra de José Antonio era Maravillosa. Un cráneo abierto exhibiendo un cerebro, luego una crema dental, con las estrelllas y las líneas de la bandera de USA, en un cepillo dental. Y, finalmente, el cepillo dental lavando el cerebro. Era un claro mensaje que, a juicio de los que sabíamos, merecía el primer premio, pero , como ya dije, ese año no premiaron ninguna obra.

    José usaba técnicas maravillosas: llenaba las jeringas desechables de pintura y luego la esparcía, como un rocío, sobre el papel. El efecto era maravilloso y práctico, pues uno «fondeaba» de una los cuadros. Su espíritu de colaboración le facilitó hacer amigos, pues se ofrecía para cosas tan difíciles como una clase de química, en la que, gracias a la gestión de José Antonio, visitamos la factoría de Coltejer en Itagüí, donde nos ilustraron sobre el proceso industrial para la elaboración y etampación de las telas.

    Todos los días hacía tres o cuatro dibujos y los guardaba, los coleccionaba, los volvía a mirar y, si lo creía necesario, los retocaba. Estaba en constante revisión de lo que hacía, para mejorarlo. Creo que todavía guarda el cuadro con el que concursó en 1972 en la semana cultural.

    Es escrupuloso, porque intencionalmente busca no contaminarse de las cosas malas. En esos días, era capaz de alejarse de uno o varios compañeros durante meses, incluso, para que algo que ellos hacían no lo influyera. Puede que esto le haya otorgado la inmerecida fama de solitario, pero su moral, intachable, le daba la capacidad de entender que primero están los objetivos a largo plazo que las pequeñas satisfacciones, de allí su paciencia y su constancia. Eso lo hace de todo corazón. Le tengo un gran aprecio y espero volver a verlo pronto, para otra degustación, espero que esta vez sea de su talento.

    JAIRO JIMENEZ ARISTIZÁBAL

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