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¿Se puede hacer poesía a quemarropa?

En esta nueva versión del Festival Internacional de Poesía de Medellín les propusimos un juego a algunos de los escritores invitados para apartarlos de la solemnidad que suele rodear sus presentaciones. Consistió en crear una especie de cadáver exquisito inspirado en el método de André Breton, es decir, un texto escrito a múltiples manos, cuya coherencia se la confiamos al azar. Para empezar, escogimos un verso de Jaime Jaramillo Escobar (“El poeta es el que saca un sombrero del buche de un conejo”) y revelamos solo la última palabra. A partir de ella, el primer participante escribió un verso. Luego otro recibió la palabra final de la frase recién escrita, y así sucesivamente, hasta reunir once colaboraciones.

En conjunto, estos versos espontáneos, escritos a quemarropa, nos ponen a pensar sobre cuándo y cómo ocurre la poesía. Tanto para los autores como para los lectores, el momento de mayor acercamiento a esta se da en espacios de intimidad y silencio. Podría decirse que la lectura de poemas que se da cita cada año en parques, teatros y universidades de Medellín es apenas el paso previo para que los espectadores, ávidos de escuchar voces nuevas, finalmente se conviertan en lectores frecuentes.

Después de escribir su línea, algunos autores quisieron leer cómo avanzaba el ejercicio. Al hacerlo, se sorprendieron y se rieron del texto disímil que se iba formando. Compartimos con ustedes el manuscrito original, donde están los versos de su puño y letra, y una transcripción con modificaciones sutiles que quiere dar algo de orden a estas frases unidas por la casualidad.

Agradecemos a Juan Manuel Roca, Fernando Vargas, Hellman Pardo, Bibiana Bernal, Rafael Patiño, Guillermo Martínez, Horacio Benavides, Olvido García, Rómulo Bustos, Jorge Montealegre y Selnich Vivas, quienes quisieron jugar con nosotros.

 

***

El poeta es el que saca un sombrero del buche de un conejo

que no salía del espejo de Alicia ni del sombrero de mago de mi abuelo.

Tu mirada guarda la memoria de ríos quebradizos, sin habla,

el viento con sus molinos perdidos en los gajos de la tarde,

se despliegan las alas del día en que uno se va.

Va la insania cantando un verso oscuro de sinrazón,

la sinrazón es el momento que esperamos.

Ya no esperaba, el río fluía y yo estaba quieto, en la orilla,

así que pidieron a los niños que se apresuraran para llegar antes de que la noche…

paloma de nieve oscura; si, pero tampoco,

ni la noche por amor al arte.

Y entonces la flauta de huesos.

 

CadaverExquisito-Tragaluz

 

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