Perfil

Andrés Prieto

Andrés Prieto o Andrezzinho, conocido así en el mundo de la ilustración, estudió Diseño gráfico en la Universidad Nacional de Colombia. Ha trabajado para la mayoría de editoriales educativas del país, le gusta leer cómics y hacerlos. Ilustró para Tragaluz editores El magazín de famosos aún no conocidos. Vive y trabaja en Bogotá.

 

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Entrevista dibujada: Andrezzinho

Alefes SilvaAlefes Silva

Nació en Bogotá en 1981. Es autodidacta y, ante todo, perseguidor de imágenes y ficciones. Dibuja cada vez que puede y escribe al margen de los libros y sobre pequeños pedazos de papel. Ha participado con dibujos en libros y revistas, y con microrrelatos en publicaciones impresas y digitales. Vive en un barrio al borde de Bogotá. Sus dibujos han sido expuestos en la capital colombiana y en otras ciudades del mundo, entre ellas Buenos Aires, La Plata, Lima y Ciudad de México.

 

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Entrevista dibujada: Alefes Silva

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Juan Esteban Tobón Alzate

Nació en Medellín (1992). Intentó estudiar música y artes plásticas, y finalmente se graduó como diseñador gráfico en la Colegiatura Colombiana. Sin embargo, su predilección por el dibujo lo regresó al camino del arte. Tiene su propia banda y toca el bajo y el ukelele. En 2016 ilustró para Tragaluz el libro de poesía Escuela del silencio y el fanzine La marcha del renglón.

 

Verónica Cardona López

Verónica Cardona es diseñadora gráfica de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Se desempeña en el área de publicaciones editoriales con énfasis en ilustración y tipografía. Su trabajo se basa en experimentar con técnicas manuales como la acuarela, el grafito, el acrílico y el collage. En 2016 ilustró para Tragaluz un libro de poemas: Los cuadernos del inmunólogo Miroslav Holub, y una novela: Vas siempre demasiado lejos.

 

 

 

 

Marta L. Gutiérrez

 

Marta es pintora, escultora, arquitecta y carpintera. Se inspira día a día en lo bueno, lo malo, lo feo que ve, que vive. Su obra está llena de humor, espontaneidad y libertad. Marta crea e inventa con la naturalidad de un niño que busca un mundo diferente y divertido.

En su tiempo libre, Marta monta en bicicleta.

 

ENTREVISTA COLLAGE

Marta L. Gutiérrez

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Cómo se ve tu lugar de trabajo

Está en un edificio que antes estuvo ocupado por una imprenta. Los dos primeros pisos son estudios para noventa artistas, el tercero es el estudio de entrenamiento de la ópera de Washington. Tengo la suerte inmensa de tener una ventana.

 

Cuando entro al estudio…

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Cuando me voy a ir...

Cuando me voy a ir…

 


espacio-transEl lugar donde vives:

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Qué es lo que más lees

El periódico local y ficción… corta. Cuentos o novelas cortas, quisiera que me alcanzara el tiempo para más.

 

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Qué no dejas de hacer todos los días

Correr. Vivo de afán tratando de terminar los quehaceres para poder encerrarme en el estudio, el único espacio donde nunca tengo afán.

 

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Qué te hace rara a los ojos de otros

No sé… tal vez el contraste entre ser seria, tímida, y tener una obra alegre y aparentemente infantil.

 

Marta Luz, la divertida:

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Marta Luz, la seria:

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Cuál era (¿es?) tu juguete favorito

Me da pánico la pregunta ¿te acordas….? No recuerdo ningún juguete de niña, no recuerdo casi NADA. Pero ahora sí tengo muchos, aquí les muestro uno que es muy importante para mí (el perro triste) y otros tantos que me regalan los amigos.

 

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Qué acumulas y qué coleccionas

¡De TODO! Imágenes, frases, clavos. Los artistas somos un desastre, cuando algo nos llama la atención tenemos que guardarlo. Nunca se sabe cuándo lo vas a necesitar.

 

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Por qué estudiaste arquitectura

Me encanta la arquitectura, es parte importante de mi carrera. Traté de hacer las dos, pero tuve que escoger. Es cuestión de tiempo…. Hay que enfocarse para lograr hacerlo bien.

 

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Cuándo y cómo nacieron las alicángaras

Siempre he pintado personajes imaginarios. En mi exhibición de tesis para graduarme de la Corcoran School of Art, a finales de los años 80, un amigo de Pereira las vio y las bautizó alicángaras. Era una palabra desconocida para mí, pero que describe perfectamente estos mamarrachos, como también los han llamado.

Perdí contacto con ese amigo, pero los dos sabemos que él las bautizó. Cuando las alicángaras lo sorprenden en Facebook, me escribe “las siento como hijas mías”.

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Las alicángaras son más personas que animales o más animales que personas

Ninguna de las dos… ¡son ALICÁNGARAS!

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Si fueras una alicángara, cómo te verías

¡Aaaay…! Como un alambre, con una cabeza inmensa y una sonrisa grande. Así:

 

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Entre dibujar, pintar y esculpir, con qué se quedan las alicángaras

Dibujo, definitivamente. Las esculturas son mi búsqueda por llevar los dibujos a las tres dimensiones.

 

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Un universo de personajes del que nació…

 

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una alicángara especial…

 

que terminó por convertirse en escultura. Su nombre es Saturnino.

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Qué es lo que más te gusta de Medellín y qué de Washington

La amabilidad de la gente de Medellin es única… y en Washington, me gusta el anonimato.

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Cuál es el artista al que más admiras

Hay una barra grande, para mencionar algunos: Jean Dubuffet, Ignacio Iturria, Alexander Calder, Giorgo Morandi… y Fred Williams, el pintor australiano, me fascina.

 

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Escultura de Alexander Calder…

 

 

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Escultura de Marta L. Gutiérrez…

 

 

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Sara Quijano Sierra

(1992). Diseñadora de vestuario con énfasis en imagen ilustrativa y estilismo, y producción de moda de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Fue la ganadora del III Premio Internacional Tragaluz de Ilustración en 2015. Elegimos su propuesta entre más de trescientas que recibimos de 20 países. Por estos días, Sara estudia en París y dice que extraña el canto de los pájaros. El cuarto del tragaluz, es su primer libro ilustrado.

ENTREVISTA DIBUJADA

Sara Quijano

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¿Cómo se ve tu lugar de trabajo?


¿Cuál es tu estado de ánimo más típico?

Elevada


¿Una pregunta no resuelta?

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Dónde


¿Un lugar feliz?

El ‘tugu’ en primavera


¿Artista favorito?

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Escher


¿Un súper poder?

Curar


¿Tu última idea genial?

No parar


 

¿Cuál es tu principal defecto?

No saber decir no


¿La persona a la que más admiras?

Tengo más bien una colección

 

Elizabeth Builes

 

(1987) Artista plástica de la Universidad Nacional de Medellín. Trabajó como ilustradora científica en el herbario de la Universidad de Antioquia y actualmente se dedica a la ilustración editorial. En 2013 ganó el Premio Tragaluz de Ilustración, y gracias a este reconocimiento participó en la edición del libro Johnny y el mar de la escritora Melba Escobar, el cual fue seleccionado por la Biblioteca Juvenil Internacional de Múnich, Alemania, para hacer parte del catálogo White Ravens 2015, que reúne los mejores libros publicados durante el último año. También en 2015 sus dibujos aparecieron en la novela ‘El retorno’ de la escritora portuguesa Dulce María Cardoso, y con cierta periodicidad colabora con diferentes medios impresos como El Malpensante, Universo Centro y las revistas Accent Aeroméxico y Bienestar. Vive y dibuja en Medellín.

https://www.behance.net/ebuilesc

 

 

Samuel Castaño Mesa

 

Samuel Castaño dibuja pensando en la precisión de las máquinas. En que sus propios instrumentos –las hojas, los lápices y los recortes–, son la metalurgia previa de un engranaje al que más adelante podremos llamar dibujo. Cuando todas las partes echan a andar, aparece el libro.

–Un libro es un mecanismo tan perfecto, tan simple, que funciona. La idea es que vos lo terminés y veás que todas las piezas encajan –dice–. A mí me gusta la practicidad, que las cosas tengan un propósito. Creo que por eso me gustan los libros, son un objeto súper funcional. Tiene historia, lógica, principio y fin.

Estudió diseño en la Universidad Pontifica Bolivariana, y a partir de los últimos semestres se inclinó por la ilustración. Dibujaba desde el colegio, así que empezó a incorporar ilustraciones a sus trabajos de clase, luego, llevó los ejercicios de dibujo tan lejos que resultaron en dos libros que él mismo editó y publicó. El primero fue Imperfecciones, un fragmento de un diario ilustrado que llevó durante un año. En su conjunto, las ilustraciones de Imperfecciones son un elogio a la perseverancia porque, sin perdonar una fecha en blanco, el autor se empeñó en registrar el paso del tiempo, los climas emocionales, el tedio y el placer de los días, con dibujos.

El segundo libro fue Cositas, un ensayo visual que reúne las imágenes más simbólicas de Medellín, que en su conjunto arman una colección nostálgica y llena de humor sobre la ciudad. Ambos libros cumplieron su papel, y fue reafirmar su vocación por la ilustración editorial. Tanto así que para el momento en que Cositas circuló, Samuel Castaño ya había empezado a ilustrar para Tragaluz.

Su primer acercamiento a la editorial había sido en 2011, gracias a su participación en el Premio Tragaluz de ilustración. Su propuesta fue una de las ganadoras e hizo parte de un libro que reunió las obras seleccionadas. Un par de años después quedó como finalista de la segunda versión del concurso.

Finalmente en 2014 se publicó su primer libro con Tragaluz: Mil orejas. Se trata de la historia de una mujer que perdió el oído y quiere explicar que escucha con sus otros sentidos. El tono del relato es poético, y las ilustraciones de Samuel Castaño le imprimen al libro una atmósfera conceptual y a la vez lúdica. Esto ocurre porque cada imagen está articulada para inspirar interpretaciones pero también para insinuar movimiento: bastaría un impulso mínimo para echarlas a andar, una leve brisa y saldrían volando de la página.

 

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Mil orejas recibió una mención de honor en el premio BolognaRagazzi que se entrega en la Feria del libro infantil de Bolonia, Italia. Además fue incluido en la lista IBBY de libros recomendados para promotores que trabajan con niños y jóvenes en situación de discapacidad. Para 2016, ha sido traducido a las lenguas de señas de España, la región de Cataluña, Chile y Argentina.

Después de este título, en 2015 Samuel Castaño ilustró el primer ensayo literario publicado por Tragaluz: Jumma de Maqroll el gaviero, escrito por Antonio García Ángel. Este libro está dedicado a la búsqueda exhaustiva de las huellas etílicas que dejaron los personajes de Álvaro Mutis, en especial Maqroll, a lo largo de sus novelas. Aquí Samuel Castaño hace un cruce de sentidos con analogías entre barcos coronados por nubes de humo y cigarrillos en plena combustión o anzuelos para pescar y sacacorchos.

Meses más tarde ilustró En los días tristes no se habla de aves, una antología poética de la escritora portuguesa Filipa Leal. Esta vez, Samuel Castaño se inventó una gramática ilustrada para seguir el pulso de los poemas y ponerle tildes y comas a las imágenes evocadas en cada línea. Dibujo por dibujo, está la versión imaginada de los versos, junto a la traducción en español y el original en portugués.

Todas sus ilustraciones llevan impronta de autor. El factor común entre ellas es la línea limpia, en lápiz, los contornos definidos, los saltos esporádicos hacia el collage y el gran espacio en blanco. Alrededor de los dibujos siempre hay aire, luz, un paisaje despejado dentro de los límites imaginarios del libro. El cálculo narrativo se concentra en el grafito y los recortes, para que después el sentido se expanda por sí solo hasta los bordes mismos de la página.

No hay filtro para los temas sobre los que puede llegar a ilustrar. A la par del trabajo con libros, Samuel Castaño colabora con revistas y, en general, con todo tipo de proyectos editoriales. Entre sus trabajos se cuenta incluso un mapa del mundo.

–Lo que más me gusta de trabajar en ilustración es que para cada trabajo tengo que conocer un montón de cosas. Si hago un libro de sordos, aprendo de sordos; si hago un trabajo sobre el calentamiento global, pues aprendo sobre el calentamiento global –explica Samuel–. Si uno no entiende las cosas, no lee de los temas, no puede hacer imágenes. Uno tiene que opinar siempre cuando trabaja. No es reproducir la opinión del autor, como ilustrador tienes que opinar también.

 

Llegó el tiempo

En un taller de ilustración en Argentina, Samuel Castaño encontró lo que llevaba mucho tiempo buscando: una historia. Lo curioso es que era una historia que tenía al alcance de la memoria, y no una que sucediera donde estaba en ese momento, al otro lado del continente. Tuvo la idea de narrar la vida de sus abuelos para dar origen al personaje central de El tiempo de mi casa, su libro más reciente.

El primer impulso para construir la trama se lo regaló su mamá, sin saberlo, cuando le contó que su abuelo descolgaba un antiguo reloj de pared que tenían en la casa y le daba vuelta hasta que lograba enroscar la cuerda que lo mantendría funcionando durante los meses siguientes. El segundo impulso se lo dio su papá, sin saberlo también, al contarle sobre su propio padre. Samuel no lo conoció, pero una anécdota relacionada con él le marcaría la imaginación con fuego.

–Mi papá me contaba que cuando era adolescente se metía al clóset de mi abuelo para ponerse una chaqueta que le gustaba mucho pero que le quedaba muy grande. Se la medía cada cierto tiempo para ver si ya le servía. Cuando mi abuelo murió, estaban en el proceso de regalar la ropa y mi papá encontró la chaqueta y se la midió. Ya le quedaba bien. Entonces se metió la mano al bolsillo y… siempre que mi abuelo salía cogía un puñado de pistachos y echaba las cáscaras ahí. Cuando mi papá metió la mano y sintió las cáscaras, estalló. Al ver esos pistachos vio la humanidad del papá. Esa imagen es brutal, habla de lo que es crecer y aprender a desprenderse.

El tiempo de mi casa involucra esas imágenes porque es un tratado inocente de un sabio precoz. Un niño que aprende sobre la vida contemplando la muerte. Gracias a eso, las frases cortas que cuentan la historia y las ilustraciones que tienen su propia versión de los acontecimientos, atinan como una flecha justo al centro de la idea sobre las formas tan diversas que tiene la energía de la existencia para reciclarse en el ciclo constante del universo.

 

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Como para el autor las decisiones estéticas también tienen que ser lógicas, el capricho aparente de las formas y los colores son una superficie soportada por una intención narrativa robusta. La precisión conceptual de cada elemento es meticulosa, medida con el rasero de la utilidad. Si el lector lo quisiera, podría revisar con lupa cada recodo de las ilustraciones y enterarse de todos los pormenores que pasará por alto quien se apresuré a pasar las páginas.

Llegar a los personajes finales tomó meses, en los que el trabajo viajó desde Argentina hasta Colombia y se asentó para pulir y borrar, dejando como resultado lo indispensable para una hoja que es habitada por el blanco. Para que los lectores sean testigos de ese proceso, los bocetos y los dibujos originales van a estar exhibidos en la galería de CasaTeatro El Poblado hasta finales de mayo.

–Uno siempre ve las obras en perspectiva, como algo que se logró en un primer intento, pero es porque la historia no cuenta los fracasos. Los libros son resultado de muchos errores –dice Samuel Castaño–. Lograr hacer algo simple es muy complejo.