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Nueve tipografías que nos gustan

Las tipografías son una parte fundamental de nuestros libros. Un libro no es el mismo con una fuente u otra. La letra es la que nos lleva a la experiencia de la lectura. Si no fue bien elegida, puede marcar de manera desfavorable la relación del lector con cierto título. Por eso en Tragaluz nos tomamos el tiempo de pensar con detenimiento el tipo de letra que usaremos en cada uno de nuestros proyectos. A continuación, las nueve fuentes más usadas por nosotros. Esta es la cuarta lista de nueve que nos propusimos publicar en el camino hacia la celebración de nuestro noveno cumpleaños.

 

 

 

Arno

1). Fue creada por el estadounidense Robert Slimbach, tipógrafo vinculado a Adobe System. Esta fuente recibe su nombre del río Arno, el cual cruza Florencia, una de las ciudades que fue epicentro del Renacimiento. La estética de la ArnoPro proviene de los tipos de letras creados en Italia durante esa época de florecimiento cultural, por eso está clasificada como una tipografía humanística. En 2007 el Type Directors Club de Nueva York premió a Slimbach por haberla diseñado.

La ArnoPro solo se encuentra en Bola de agua. Justo elegimos una tipografía bautizada en homenaje a un río para un libro que es una corriente de agua.

 

 

baskerville

2). John Baskerville vivió en el siglo XVIII pero su contribución al mundo de la tipografía aún genera admiración. Se dice que mejoró todo lo que era posible mejorar en su especialidad: las tintas, las prensas de impresión y, por supuesto, las tipografías. Baskerville tomó tipos que ya existían en su época y los volvió más nítidos gracias a que intervino, entre otras cosas, el grosor del trazo de las letras. Como resultado, su creación es una tipografía legible y elegante, que decidimos usar en la colección Lusitania.

 

 

bodoni

3). En 1789, año de la Revolución Francesa, Giambattista Bodoni grabó la tipografía que llevaría su nombre y lo inmortalizaría en las imprentas alrededor del mundo. El suyo fue el primer tipo de letra que no imitaba la escritura a mano sino que se decantaba por un diseño más industrial, menos caligráfico. Es probable que en medio de su labor artesanal Bodoni ignorara que estaba creando una pieza fundamental dentro de la corriente de las tipografías modernas que se usarían hasta finales del siglo XIX.

Elegimos esta fuente para nuestra colección Poemas ilustrados por su estética impecable y porque logra trasmitir el esmero y la inteligencia con la que fue creada.

 

 

caecilia

4). Caecilia es el nombre de la esposa de Peter Matthias Noordzij (PMN), quien hizo los primeros borradores de la fuente cuando estudiaba en una academia de La Haya, Holanda. Desde que fue publicada a principios de los noventa, la Caecilia se ha popularizado gracias a sus formas claras y dinámicas, inspiradas en la caligrafía. Ese origen artesanal la ubica dentro de la categoría de las tipografías humanísticas. Precisamente por esa razón la elegimos para libros donde la ilustración es fundamental. También la usamos en El pintor debajo del lavaplatos, la primera novela que se publicó en la colección Lusitania, porque es considerada un tipo de letra de fácil lectura.

 

 

garamond

5). El parisino Claude Garamond es el creador de una de las tipografías más antiguas que hemos usado en la editorial. La fuente que lleva su apellido fue diseñada en 1530. También de inspiración caligráfica, es una letra llena de carácter que se convirtió en un prototipo de la tipografía editorial clásica. El legado de Garamond ha sido reinterpretado por diferentes personas que, incluso, han usado los punzones y matrices originales con los que él creó el primer tipo de letra que llevaría su apellido. Uno de ellos fue Robert Slimbach, quien en 1989 creó la Adobe Garamond, visiblemente más condensada.

 

 

goundy-old-style

6). Para no romper con la dinámica de la mayoría de bautizos, esta tipografía también recibe el nombre de su creador, Frederic W. Goudy, quien la diseñó a mediados de la década de los veinte. La Goudy tiene una estética consistente y es elegante sin ser pesada. Además, tiene detalles “lujosos”. Por ejemplo, los puntos de las íes y de las jotas tienen forma de diamante. La categoría de esta tipografía es Garalda, una corriente que recupera las tipografías venecianas y las suaviza.

Gracias a que es una fuente versátil, hemos podido utilizarla en libros de diferentes formatos. No importa si hay mucho o poco espacio, la Goudy le da personalidad a las páginas.

 

 

humanist

7). Su origen parece remontarse a una adaptación del tipo Gill Sans hecho por la empresa estadounidense Bitstream, una de las primeras en dedicarse a crear tipografías para ser usadas en máquinas de composición digital. Luego, en 1998, aparecería una nueva versión que se alejaría un poco más de la fuente original, la familia de las Frutiger, creada por el suizo Adrian Frutiger. La Humanist es una tipografía grácil, y de cierta manera simple, que nos pareció ideal para la poesía.

 

 

libre-sans-serif8). Esta tipografía fue publicada en 1992 y es propiedad de Southern Software’s. Dar con ella es muy fácil: viene por defecto en los programas de Adobe y en el Office. Lo que la hace especial es la manera como se utilice. Nosotros la hemos usado en libros muy diferentes entre sí porque su sencillez se presta para cualquier tipo de contenido: el trazo es limpio y práctico. Aparentemente simple, en detalle sorprende porque es condensada, redondeada y tiene remates cuadrangulares. Además tiene 12 variaciones, lo que facilita hacer todo tipo de composiciones sin tener que cambiar de fuente.

 

 

meta

9). La Meta tomó fuerza gracias a la decisión de su creador de no dejarla morir. El diseñador alemán Erik Spiekermann había recibido un encargo del servicio de correos para crear una fuente, pero su propuesta fue rechazada. Herido, decidió empezar su propia empresa –a la que llamó FontShop–, y declarar la Meta como el “tipo fundacional”. Es posible que al servicio de correo alemán no le pareciera muy serio usar esta fuente en su papelería porque el espíritu de la Meta es juvenil e informal. Es una letra para jugar e inventar.