Los 10 libros mejor adaptados al cine

Diego Agudelo es periodista y crítico de cine, y amigo de Tragaluz desde hace años. La semana pasada dio una charla sobre la relación de los libros y el cine, que es compleja, multidimensional y en muchas vías. Entre las ideas que trajo a colación, está que la pasión por el cine y la literatura va de la mano, tanto en la forma como en el contenido. Un gran lector es casi siempre un cinéfilo consagrado, que pasa con facilidad del formato de los libros a admirar la manera en que una película está construida narrativamente. Por medio de nuestra cuenta de Instagram les contamos algunas de las conclusiones de la charla, entre ellas, un ranking de 10 películas que, según Diego, pueden ser calificadas como grandes adaptaciones al cine o como puentes directos al encuentro con los libros que las inspiraron. Hay para todos los gustos: desde películas clasificadas para niños hasta largometrajes que prometen pesadillas. A petición de ustedes, les compartimos de nuevo la lista con las reseñas que Diego escribió para cada una. Naturalmente, en pro del suspenso, empezamos por el número 10.

(Para leer todas las reseñas de Diego, clic aquí)

10. Vidas cruzadas (1993)

La ciudad de Los Ángeles es el escenario donde pequeñas historias cotidianas se entrecruzan, revelando la condición humana hasta en las pequeñas cosas. Vidas cruzadas es la evidencia de que las almas gemelas pueden encontrarse. Nadie más perfecto que Robert Altman para llevar a escena los relatos cortos de Raymond Carver. Esta película es muchas películas al tiempo. Es la colección de breves momentos en la vida de personajes que están a punto de derrumbarse en un entorno tan hostil como la jungla o el desierto: una ciudad telúrica asolada por plagas imperceptibles: violencia, calor asfixiante, tedio… Algo notable del film es el reparto de lujo que lo habita: alcohólicos, payasos, prostitutas, mujeres con delirios nudistas, policías, esposos destructivos y padres solitarios son traídos a la vida por  Tom Waitts, Anne Archer, Juliane Moore, Tim Robins, Peter Gallagher, Jack Lemmon, entre otras estrellas con igual brillo. Robert Altman coincide con Carver en un punto de vista íntimo que raya en lo subjetivo pero parte hacia reflexiones propias, reescribe de alguna forma las historias que uno de los mejores cuentistas del siglo XX inmortalizó en libros como Catedral, De qué hablamos cuando hablamos de amor o ¿Quieres hacer el favor de callarte por favor?    

9. El señor de las moscas (1963)

Cuando un grupo de niños y adolescentes naufragan y quedan atrapados en una isla desierta, los instintos primarios del ser humano salen a flote reemplazando la inocencia pueril por la crueldad, el mal y la violencia. La atmósfera de juego que inicia esta película de Peter Brook es, al principio, una carnada que el espectador muerde sin vacilaciones. Lo que parece ser una historia de aventuras cambia gradualmente haciéndose más oscura mientras avanza. Al tiempo que Ralph, Jack, Piggy, Roger y el resto de muchachos recorren la isla con el gesto del asombro, el tono de los acontecimientos muta, enfrentándolos con el terror y la amenaza de la naturaleza. El lenguaje sencillo que William Golding utilizó en la novela para mostrar cómo el hombre vuelve a sus raíces primitivas, bestiales y gregarias es llevado al cine con la misma intensidad engañosa: el orden social choca contra un orden tribal que se va imponiendo, dando lugar a horrendos crímenes. La muerte de Piggy, el tierno personaje interpretado por Hugo Edwars, es la metáfora perfecta que muestra la inocencia aplastada por la supervivencia del más fuerte. Peter Brook opta por hacer una adaptación casi literal del libro de Golding, siguiendo religiosamente las migas de pan que el escritor inglés desperdigó en el laberinto de la condición humana.

8. Willie Wonka y la fábrica de chocolates (1971)

El mejor fabricante de dulces del mundo decide premiar a cinco niños con una visita a su mágica fábrica, pero no es más que una excusa para encontrar a un heredero de noble corazón que lo suceda. Hace rato que Roald Dahl se ha ubicado con sus cuentos y novelas en el Olimpo de los escritores para niños, donde lo acompañan los hermanos Grimm, Perrault y Andersen. Charlie y la fábrica de chocolates no es su única obra adaptada al cine pero es quizá la más célebre de todas. La inquietante historia de Willy Wonka es un cuento para niños con un trasfondo más escalofriante de lo que al principio parece. La riqueza visual, las canciones que pueblan la historia y la configuración de cada personaje, especialmente el interpretado por Gene Wilder  –el mismo que tomó forma en la piel de Johnny Depp-, convierten esta superproducción de los años 70 en una comedia negra que es, hasta el día de hoy, un referente de directores como Terry Gilliam o Tim Burton. Fue el mismo Roald Dahl el encargado de adaptar su novela, convirtiéndola en un clásico del cine que ya conoce un remake y que, sin duda, será el móvil de producciones futuras.

 

7. Blade Runner (1983)

En el año 2019 un grupo de replicantes o androides proscritos deambula por la tierra buscando el sentido de su vida, mientras Rick Deckard los persigue para ejecutarlos. La atmósfera apocalíptica, el caos futurista y los conflictos entre hombre y máquina que  Ridley Scott recreó en Blade Runner, hicieron de esta película una obra inaugural del cine de ciencia ficción, pues ubicó el listón a una altura que pocos realizadores han sabido superar. La persecución que emprende Harrison Ford, en el papel de Rick Deckar, es un descenso a los infiernos labrados por el hombre y confecciona una cinta cargada de símbolos; haciendo todos los honores a Philip K. Dick, autor de la novela que la inspiró. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? solo es uno de los libros de Dick que han llamado la atención de los directores más arriesgados. Paul Verhoeven tomó uno de sus cuentos para hacer El vengador del futuro (Total Recall) y el mismo Steven Spielberg encontró en el abanico de su obra una historia magistral que dio origen a una película magistral, Sentencia previa (Minority Report).

La película, en su momento, fue un fracaso de taquilla y solo recibió reconocimiento diez años después, cuando el director estrenó su propia versión, que eliminaba el final feliz exigido por el estudio. Lo curioso es que algo similar ha ocurrido con la obra de Phillip K. Dick. En vida, el escritor no obtuvo el reconocimiento que merecía y fue solamente después de su muerte que sus libros empezaron a venderse como best sellers y como verdaderos pioneros de la literatura ciberpunk.

6. El silencio de los inocentes (1991)

La agente del FBI Clarice Starling solicita la ayuda del psicópata Hannibal Lecter para encontrar a un asesino en serie que confecciona un traje de mujer con la piel de sus víctimas. El nombre de Hannibal Lecter estará asociado para siempre a lo más sórdido y elegante del cine de terror. Este personaje, creado por el escritor Thomas Harris, es tal vez el principal motivo por el que todas las obras en las que aparece se convierten de inmediato en best sellers. Inteligente, sagaz, astuto, frío, insensible y sin compasión, Hannibal Lecter es uno de los psicópatas más complejos del cine y la literatura. Interpretado por Anthony Hopkins, este personaje es el atractivo más grande de la película de 1991 que se llevó los cinco premios Oscar principales de la Academia. También fue la primera producción de terror y suspenso en hacerse con el Oscar a la mejor película. Pero no es el único motivo para verla más de una vez. Jodie Foster, en el papel de Clarice, y Ted Levine, en el papel del asesino en serie, también ofrecen actuaciones impresionantes. Thomas Harris reconoció en la fuerza de Lecter una oportunidad para escribir varias novelas que rastrean sus orígenes y su desenlace, libros que han sido convertidos puntualmente en secuelas no tan exitosas.

 

5. Lolita (1962)

El profesor Humbert Humbert inicia un tórrido romance con una niña de 14 años y emprende un viaje por las entrañas de los Estados Unidos. Dicen que la novela más norteamericana de todas fue escrita por un ruso. La misma sentencia encaja para la adaptación que Stanley Kubrick hizo de Lolita; la película más norteamericana de todas fue realizada por un director con ancestros rumanos y austrohúngaros. Esta obra de la literatura universal, escrita por el legendario Vladimir Nabokov, es una travesía hacia donde ningún hombre había ido jamás: hacia las fronteras que un cuarentón es capaz de transgredir con tal de satisfacer su perversa obsesión por una niña. El surgimiento de este film fue una cachetada impune al stablishment americano de la época. La censura que no pudo vencer el libro, fue rota por una película que tiene variaciones frente a la obra de Nabokov pero que posee la misma esencia delirante y voluptuosa. La Lolita de Kubrick fue filmada en Gran Bretaña y omite las escenas más eróticas presentes en el libro pero conserva de igual manera un ambiente insinuante y sensual gracias a la hermosa Sue Lyon, una Lolita malévola que hace trascender su poder de seducción más allá de la pantalla. Para Nabokov, escribir el guión de su libro más conocido y polémico debió ser como parir por segunda vez una criatura perfecta.

4. El resplandor (1980)

La familia Torrance decide trasladarse a un desolado hotel invernal donde abundan las presencias fantasmales y la locura deforma el juicio del padre hasta convertirlo en un violento emisario del mal. Stephen King es reconocido mundialmente como el maestro del terror. Cada libro que escribe se convierte en un récord de ventas y es llevado en poco tiempo al cine; sin embargo, pocas adaptaciones de su obra han alcanzado el éxito que logró la dupla Kubrick – Nicholson con El resplandor. Abandonados a su suerte en un hotel más que claustrofóbico, los personajes de esta obra maestra sucumben lentamente a los extraños fenómenos que suceden entre pasadizos y habitaciones con decorados cubistas e hipnóticos. Jack Torrance, un escritor que lucha contra el alcoholismo y el bloqueo creativo, se deja seducir por el aura de maldad que ronda en el lugar y termina convirtiéndose en un loco destructivo con sed de sangre. Esta interpretación fue la que hizo de Nicholson una deidad en la constelación Hollywood y le garantizó el éxito en ventas a cualquier libro publicado por King. Sin embargo, El resplandor tiene más de Kubrick que del escritor. Planos secuencia a ras del suelo, diálogos  inteligentes y sarcásticos, una fotografía espectral que diluye el contorno emocional de los protagonistas y un ritmo in crescendo que estalla en un epílogo aterrador, escriben el nombre del director en la historia del cine y lo hacen con la tinta indeleble de la sangre.

 

3. Extraños en un tren (1951)

Dos perfectos desconocidos descubren que comparten una calamidad de la cual podrían librarse fraguando un crimen y una coartada perfecta. No existe el crimen perfecto pero Alfred Hitchcock intentó idear en la mayoría de sus películas uno que lo fuera. Extraños en un tren es la primera novela de la que podría considerarse la madre del género policiaco y la literatura negra. Patricia Highsmith traza en esta historia la ruta de dos hombres oprimidos: el tenista Guy Haines no soporta a su histérica esposa y el excéntrico Bruno Anthony no tiene paz por el dominio omnipresente de su padre. Cuando el uno conoce la historia del otro, surge la idea de intercambiar homicidios, lei motiv que Hitchcock aprovecha para rodar una película llena de juegos psicológicos y personajes desquiciados. Todos los elementos en esta producción se conjugan para hacer una obra sin cabos sueltos. Del director y la escritora queda poco qué decir y lo mismo ocurre con el guionista, Raymond Chandler, afamado autor de novelas policíacas, que imagina escenas cargadas de tensión y muy efectivas a la hora de hacer que los espectadores queden pegados de sus sillas en cuerpo y alma. Otras obras de Patricia Highsmith se han convertido en películas de alto rango. Directores como Wim Wenders han dejado capturar su atención por historias tan inquietantes como la saga de ese personaje inescrupuloso interpretado por Dennis Hopper en El amigo americano y más recientemente por Matt Damon en El talentoso señor Ripley, del director Anthony Minghella.

2. El padrino I, II y III (1972, 1974 y 1990)

El ascenso y la caída de la estirpe Corleone son narrados en esta trilogía donde se revela la corrupción que reina desde el bajo mundo hasta las más altas esferas del poder. Ver la trilogía de El padrino es una oferta que no se puede rechazar. Es la Santísima Trinidad del séptimo arte y aquellos actores que participaron en ella se ganaron un pase gratis hacia la inmortalidad. Supuso el regreso de Marlon Brando y el salto a la fama de Al Pacino, así como la reafirmación del talento de Robert De Niro en la secuela de 1974. Vito Corleone (Brando) es el patriarca de la familia más poderosa del crimen organizado, regido bajo un código ético donde el honor y la progenie pueden costar la cabeza de un hombre –o la de un caballo-. Luego de un atentado contra su vida, su hijo Michael (Pacino) cobra venganza y huye a Europa para volver años más tarde a asumir el poder, convertido en un hombre forjado por el dolor que no demuestra piedad ante sus enemigos. En las secuelas de 1974 y 1990, Coppola hace de las cámaras testigos presenciales del ascenso de Michael y la decadencia de su imperio con secuencias tan inolvidables como la serie de asesinatos paralelos al bautizo de un nuevo miembro de la familia, la intriga traicionera de ambiente habanero de la segunda parte y el atentado metódico que en la tercera parte le quita la vida al mismísimo Papa. Francis Ford Coppola convierte la novela de Mario Puzo en una premiada obra coral que se volvió el paradigma obligado del cine de gangsters desde la década del 70. El Oscar que ganó a la Mejor Película lo tiene bien merecido, así como Brando merecía el Oscar que le dieron por su inolvidable actuación y que después rechazó. Pero más allá de los premios, esta obra es un logrado retrato alegórico de América y ese sueño por el que los forasteros hollan sus tierras. Coppola logra trasladar todas sus obsesiones a la pantalla sin traicionar los cánones del género pero creando a la vez unos propios. 

1. Apocalypse Now (1979)

El capitán Benjamin Willard es enviado en busca del Coronel Kurtz, una misión que implica adentrarse en el oscuro corazón de la guerra sin esperanzas de salir vivo o completo. ¡Brando otra vez! ¡Coppola de nuevo! ¡Siempre Joseph Conrad! Todas las palabras de esta película, y las del libro en el cual está basada, deberían, sencillamente, enmarcarse en monumentales signos de admiración. Pero esto haría que tanto el libro como la obra maestra de Coppola fuesen abarrotados y, por eso, es suficiente que por lo menos las últimas palabras pronunciadas por el atormentado Kurtz lleven estos signos como centinelas de lo inefable: “¡Ah, el horror! ¡El horror!”. Apocalypse Now es uno de los acercamientos a la guerra de Vietnam más ingeniosos y arriesgados en la historia del cine.  Coppola y John Millus, el guionista encargado de adaptar la obra de Joseph Conrad, tomaron El corazón de las tinieblas y lo despojaron de toda carne, dejando solamente un esqueleto de fibras, nervios y huesos sobre el cual estructuraron una obra repleta de locura, violencia y absurdo. Con lo esencial, es decir el río, la enajenación de Kurtz y el descenso al abismo del narrador, se adentraron hasta el tuétano de un tema que, incluso al día de hoy, sigue siendo tabú para Estados Unidos: una guerra que dejó a los dos bandos miles de jóvenes asesinados, cientos de soldados lisiados y un puñado innumerable de chiflados sin remedio.

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