La historia que no muere

La-siempreviva_portadaEn 2010 publicamos una edición de La siempreviva y desde entonces la hemos reimpreso dos veces. Los ejemplares llegan a nosotros y rápido encuentran a sus lectores. Pasa en las universidades, los bazares callejeros y las grandes ferias; no importa el escenario, siempre alguien sale con un ejemplar de esta obra debajo del brazo.

La dramaturgia, escrita por Miguel Torres (1942), está basada en la experiencia de la familia de Cristina Guarín, desaparecida en la toma del Palacio de Justicia en 1985. Torres revisa la historia y construye el personaje protagónico de Julieta, a su mamá, su hermana y las personas con las cuales vive en una casona convertida en residencia. En ese pequeño universo, cuyo telón de fondo es la escasez económica, la desaparición de Julieta sucede al tiempo de un sinfín de tragedias: el maltrato, el desempleo, etc. Sin embargo, a partir de ese amargo 6 de noviembre, el drama pasa de verse reflejado únicamente en los asuntos cotidianos para convertirse en algo externo, oscuro, incomprensible, brutal, que desbarata la vida en todos sus niveles.

La conmemoración de los 30 años de esta tragedia, sobre la cual no se han terminado de resolver los interrogantes, coincidió con el hallazgo de los restos de tres de los desaparecidos, entre los que está Cristina Guarín. La noticia, entonces, se da al tiempo de los homenajes a las víctimas a propósito del aniversario del suceso: a nivel nacional se estrenó una película inspirada en la dramaturgia de Torres, y en Medellín tuvimos la oportunidad de ver la obra puesta en escena por los estudiantes del Teatro Libre de la Universidad Central de Bogotá.

Por ser una historia sin final, La siempreviva le hace homenaje a su nombre, tomado de esa planta obstinada en ser prolífica en tierras infértiles, en sobrevivir pese a las condiciones adversas. De igual forma, el relato persiste para recordarnos el dolor y empujarnos a la búsqueda de la verdad. En la medida en que la literatura, el periodismo y el arte en general se ocupen de construir historias imposibles de olvidar, habrá memoria.

La versión de la obra publicada por Tragaluz hace parte de la colección de teatro a la que llamamos Deus ex machina*, formada por ediciones en formato económico; de tamaño pequeño y papeles no muy costosos, con el propósito de que estén al alcance de muchos. El libro incluye el guión escrito por Miguel Torres, acompañado de detalles gráficos dispuestos para alimentar el relato. Están ahí para el momento justo en que los lectores (en ese punto suspendidos en la tensión que arrastra hasta la última página) necesiten una prueba de que, para contrarrestar el terror, tenemos el color, las formas y la palabra.

*El nombre de esta colección se refiere a un recurso teatral que consiste en una máquina que trae a escena un dios capaz de resolver todos los problemas. En latín significa “dios surgido de la máquina”.

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Una gota cae mientras lees. La magia de La Siempreviva.#MiguelTorres #Teatro #libros

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