Páginas abiertas: Hombres que leen

Cómo sería nuestra vida si una voz omnisciente nos narrara la manera en que otros nos ven. Si nos siguiera al doblar la esquina y nos contara de qué manera nos extrañan quienes nos ven alejarnos. Si nos relatara cómo se enfría el plato que dejamos servido en la mesa. Por suerte existe la literatura, capaz de trasmitirnos el don de la observación desde todos los ángulos, el privilegio único de ampliar el alcance de la mirada.

En Hombres contados se exploran, con una delicadeza especial, las posibilidades de las perspectivas. Al texto lo conforman 32 perfiles de hombres hermanados con ciertas circunstancias: toser, beber, sentarse, huir, ser feliz. De ese encuentro resulta una historia que el autor –el escritor español Carlos Grassa Toro– cuenta con una prosa afinada que suena a poesía. Unos renglones después la letra se suaviza y nos damos cuenta de que escuchamos la voz de alguien más. Ese nuevo narrador también conoció los pormenores de la historia inicial, pero su punto de vista muestra una cara insospechada. Al terminar de leer, queda la impresión de que ningún personaje miente, solo que todos sufrimos de un nivel distinto de ceguera.

Luego, la sensación de meterse en la piel de los testigos se multiplica gracias a las ilustraciones. El artista Isidro Ferrer acompaña cada uno de los perfiles con una escultura hecha en madera. Esos cilindros y esferas refuerzan su perfil humano después del punto final de la historia, cuando nos damos cuenta de que en su apariencia no hay azar, en cambio, que están armados para dar forma a los sentimientos narrados.

A continuación, les compartimos algunos de los perfiles incluidos en el libro. ¡Qué los disfruten!

 

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