Mucho antes de que fuera una editorial, Arbitraria pudo haber sido un bar psicodélico o un café punkero pero relajado; incluso fue una broma de restaurante con platos como “Poemas en el cajón”, “Autobombo” y “Ensalada de texto insípido”.
Arbitraria nació como un homenaje a la amistad que salva, que inventa y es tierna y obstinada. Una amistad que fantasea con un lugar. Ahora que su destino es ser editorial nos presentamos con estos apuntes sobre lo que creemos, aquello que sabemos lo suficientemente vivo para transmutarse en una conversación.

• Creemos en la literatura como el lugar de una venganza
• Elegimos el grito por encima de la hipercorrección
• Nos importa el libro como materia y espíritu
• Somos intuición y oído; voluntad y capricho
• Nos declaramos fanáticos de nuestros autores

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