Encontramos un nuevo libro Tragaluz

El año pasado inauguramos una nueva metodología para responder a las propuestas de publicación que recibíamos a diario. Decidimos concentrar en una sola semana la recepción de proyectos, y luego de eso cerrar la convocatoria. A partir de febrero empezamos a evaluar las propuestas y hoy finalmente publicamos los resultados.

Esto que hacemos no lo hacen muchas editoriales. Por lo general, lo que ocurre es una conversación directa con el autor en el que hay interés. También tenemos historias de estas, pero nos parece interesante explorar la transparencia de las convocatorias públicas y encontrar escritores que están por fuera del circuito editorial.

Sabíamos que era arriesgado. Por un lado, combinar todos los géneros en una sola convocatoria iba a ser un reto para los evaluadores. Lo que hicimos fue reunir los proyectos por categorías y aplicar diferentes filtros hasta dejar lo mejor de cada una. Los criterios de selección fueron los de siempre: íbamos tras un texto entrañable, memorable, íntimo, poético y bien escrito.

Otro de los desafíos era la cantidad de propuestas que podían llegar. No nos equivocamos: en una semana recibimos más de 300 mensajes. Nos enviaron novelas, cuentos, compendios de poesía, libros ilustrados, libros inacabados, portafolios, fragmentos, etc. Para participar era necesario enviar una propuesta terminada, o al menos un inicio contundente con unos bocetos muy claros de la continuidad narrativa. Confiamos en que conforme pase el tiempo esta campaña también resulte pedagógica para los participantes, que cada vez prepararán mejor sus propuestas.

Ante un panorama tan diverso, no solo escogimos un nombre para incluirlo en el fondo editorial de Tragaluz, sino que tomamos nota de otros autores sobresalientes para estar al tanto de sus trabajos y vincularlos con otros proyectos.

Decíamos que después de leer todas las propuestas, llegó el momento de elegir. Se trata de un libro que sentimos es imprescindible. Un libro que queremos en nuestras propias bibliotecas, que conservaríamos siempre, que se lo heredaríamos a nuestros hijos. El libro del que hablamos fue escrito por Santiago González Flores de Ecuador. No les daremos muchos detalles sobre el texto ni sobre el autor, eso vendrá más adelante, pero lo que sí podemos anticiparles es que entrará a alimentar nuestra colección de álbumes ilustrados.

Queremos darles las gracias a todos los participantes por habernos confiado su trabajo. Aprendimos, lo disfrutamos y nos entusiasma perseverar en este tipo de convocatorias. La fecha del próximo periodo de recepción la anunciaremos por redes sociales.

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