B L O G

  • Tragaluz editores en el Bazar de la Confianza


    Nos vamos de fiesta este domingo 3 de julio, será un encuentro en medio de libros, naturaleza y mucha actividad cultural y artística: bazar, confianza, café y arte.
    Es el Bazar de la Confianza de Confiar cooperativa financiera que este año nos ha invitado a participar en una zona denominada Café Arte en el Salón Restrepo del Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín. En su versión número 12 haremos parte de la fiesta que este año quiere ser un escenario para el asombro y la utopía.
    Estaremos cerca de algunos museos y entidades culturales de la ciudad como el café de Otraparte, Museo de Arte Moderno, Galería Urbana, Tienda de Diseñadores, La Miscelánea, Museo Pedro Nel Gómez, entre otros.
    Libros, lectura, conversación, cine, exposiciones fotográficas. Un espacio diseñado por la Corporación cultural Estanislao Zuleta y la Corporación Otraparte especialmente para ese día, como una muestra más de la importancia que tiene Confiar en la cultura.
    El Bazar de la Confianza tiene además programación simultánea y continua en el orquideorama con una tarima central, en el patio de las azaleas, teatro al aire libre, programación en la carpa circo, actividades para la salud y el bienestar general, talleres, comparsas y muestra de los productos y servicios de las entidades socias de este proyecto cooperativo en el que se esperan alrededor de 20.000 personas entre ahorradores y asociados.
    El Bazar de la Confianza es la confluencia de las redes económicas, sociales y culturales, un evento de ciudad para la ciudad, en el cual nos sentimos muy orgullosos de participar.
    Allá podrá ver y adquirir nuestros libros. También tendremos la primera muestra de la exposición de los 15 ganadores escogidos en el Premio Tragaluz de ilustración 2011, primera edición, y algunas actividades que hemos venido desarrollando a través de nuestros canales virtuales como Twitter (@TragaluzLibros) y Facebook (Tragaluz editores) por medio de los cuales ese día también transmitiremos todo lo que vaya sucediendo para que pueda saber los pormenores de nuestra participación.
    ¡Los esperamos!

    Mediavuelta
    Tragaluz editores S.A.

    Edificio Lugo Of. 1108 · Calle 6 Sur #43A-200
    Telefax 312 02 95
    [email protected]
    www.tragaluzeditores.com
    Medellín – Colombia

  • Nueva página web en Tragaluz editores

    A partir de ahora usted puede disfrutar de una nueva página web en Tragaluz editores. Nace junto a nuestro Primer premio Tragaluz de ilustración que escogió el pasado viernes 17 de junio, 15 propuestas de 108 que llegaron, aunque se registraron 300, procedentes de distintas ciudades del país y que dada la magnífica respuesta en calidad y buenas ideas nos impulsa a seguir patrocinando el talento colombiano.
    www.tragaluzeditores.com es una página más funcional y práctica para encontrar toda la referencia detallada sobre nuestros libros y las colecciones que los agrupan así como información sobre lanzamientos, novedades, puntos de venta en todo el país y todo lo referente a los servicios editoriales que ofrecemos en cuanto a edición, diseño gráfico, producción etc.
    Desde www.tragaluzeditores.com usted ya puede adquirir los libros que desee a través de un seguro y cómodo proceso de compra en Colombia.
    Una vez tenga la confirmación de compra usted recibirá su pedido en los siguientes 3 días hábiles para ciudades principales y 5 días hábiles en el resto de ciudades.
    Los medios de pago que puede usar son: Tarjetas de crédito Visa, MasterCard, American Express, Diners Club. Tarjeta débito de los bancos afiliados por intermedio de Pagos PSE (Pagos seguros en línea). Y en efectivo por intermedio de: VIA, Baloto, Efecty.
    Todo este procedimiento se realiza a través de PagosOnline (www.pagosonline.com) que cuenta con la última tecnología para garantizar la confidencialidad y seguridad de la información suministrada al momento de realizar su compra.
    El uso de estos certificados de seguridad de alto reconocimiento ofrece la tranquilidad y comodidad de saber que se está realizando la transacción sobre un sitio seguro, y que la información que se está ingresando no podrá ser vista, modificada ni capturada por terceros.

    Para celebrar nuestro nuevo sistema de ventas por internet, los primeros clientes tendrán como obsequio el envío gratis de sus compras hasta el miércoles 6 de julio de 2011.

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  • Ganadores Premio Tragaluz de ilustración 2011

    Manuela Correa Upegui, MedellínCarlos Alarcón Quevedo, BogotáCatalina Suescún Pineda, MedellínClara Cecilia Rada Pérez, MedellínClaudia María Gutiérrez, Bogotá
    Daniela Hoyos Zuluaga, MedellínEmmanuel Laverde B., BogotáJerónimo Velásquez Lichilin, BogotáLiliana López Villegas, MedellínMarcela Quiroz E., Cali
    Samuel Castaño, MedellínSilvana Giraldo Herrera, MedellínSimón Ramírez Restrepo, Medellín

    Cristhian Camilo Contreras Ramos, Bogotá
    Paulina Escobar Aguirre, Medellín


    Ganadores: Premio Tragaluz de ilustración 2011, un álbum en Flickr.

    Hoy publicamos con orgullo los ganadores del Premio Tragaluz de ilustración 2011, primera edición.
    Queremos destacar la numerosa acogida: en total fueron 284 registrados provenientes de Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Tolima, Nariño, Huila, Risaralda, Cauca y Santander.
    Fuimos sorprendidos con una gran variedad de técnicas manuales, desde el collage, tintas, grafito, acrílicos hasta aquellos que trasgredieron los límites del espacio bidimensional; y con extraordinarias ideas que muestran la capacidad de invención y creación de los dibujantes e ilustradores colombianos.
    El criterio de selección fue el siguiente: Como trabajo de ilustración ¿dice algo la imagen?, ¿cuenta algo, narra algo? Como intervención de una ilustración ya existente, ¿dialoga el autor, se integra, se comunica con esa imagen anterior, la modifica? ¿El autor domina la técnica utilizada?
    Y son quince los escogidos, cada una de las ilustraciones con su técnica, con su forma de expresión y su composición es totalmente distinta a las otras. Rescatamos la diferencia, lo lúdico y los infinitos lenguajes de la ilustración.

    Estos son los ganadores:
    Carlos Alarcón Quevedo, Bogotá
    Catalina Suescún Pineda, Medellín
    Clara Cecilia Rada Pérez, Medellín
    Claudia María Gutiérrez, Bogotá
    Cristhian Camilo Contreras Ramos, Bogotá
    Daniela Hoyos Zuluaga, Medellín
    Emmanuel Laverde B., Bogotá
    Jerónimo Velásquez Lichilin, Bogotá
    Liliana López Villegas, Medellín
    Manuela Correa Upegui, Medellín
    Marcela Quiroz E., Cali
    Paulina Escobar Aguirre, Medellín
    Samuel Castaño, Medellín
    Silvana Giraldo Herrera, Medellín
    Simón Ramírez Restrepo, Medellín

    Jurados:
    Juan Carlos Restrepo, editor de Tragaluz editores, diseñador, ilustrador y escritor.
    Marta Luz Gutiérrez Llano, arquitecta y artista plástica.
    Daniel Gómez Henao, artista plástico, ilustrador.
    Pilar Gutiérrez, directora editorial de Tragaluz editores y escritora.

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  • La máquina del tiempo de Marina Lamus

    Texto de presentación de Sandro Romero Rey sobre el libro Teatro siglo XIX. Compañías nacionales y viajeras de Marina Lamus Obregón durante la pasada Feria internacional del libro de Bogotá.

    Un poco en broma, un poco como provocación, a principios de los ochenta, en los talleres permanentes de la Corporación Colombiana de Teatro, Santiago García decía que antes del llamado “Nuevo” Teatro, nacido en la década del cincuenta del ya lejano siglo pasado, no había nada. En Colombia, al parecer, el teatro había nacido con las vanguardias artísticas del siglo XX. Sin embargo, en aquel tiempo, una jovencita llevalacontraria tomaba nota y se llenaba de curiosidad. La jovencita llamábase, llámase, Marina Lamus y, desde aquellos días, ahora remotos, decidió averiguar qué había antes de nuestros primeros padres teatrales. Pero, ¿por dónde empezar? Quienes estudiamos el teatro colombiano en la década del setenta, leíamos con devoción un volumen compilado por Carlos José Reyes, publicado por Colcultura, que se llamaba Materiales para una historia del teatro en Colombia. Allí se daban algunas pistas, pero dichas pistas eran fragmentadas, esquivas, poco complacientes para el rigor y la necesidad de “saberlo todo” que tenía Marina Lamus.

    Ella venía del mundo de la literatura. Del rigor académico donde la palabra se convierte en regla y la poesía en antología. Pero el mundo de la escena, con el empuje y el entusiasmo sobrenatural de Santiago García, la sedujo para siempre. Y se dejó llevar. La imagino, en primera instancia, tratando de convencer a los celosos guardianes de los templos de nuestros archivos, demostrándoles con su terquedad temible, que su asunto era un urgente juego de vida o muerte. “El teatro no existe”, les decía, “sino en las representaciones. ¡Se imaginan! Nuestra memoria histórica está desapareciendo a pasos agigantados. Y si no intentamos rescatarla de los viejos baúles empolvados que nuestros padres nos prohibieron abrir, comedias y melodramas, óperas y zarzuelas, sainetes y tragedias, se convertirán muy pronto en escombros fatales”. Y claro. Logró instalarse. La imagino, a su vez, encerrada meses y meses, aprovechando hasta sus últimas consecuencias la famosísima “hora nalga” que Marina tanto reivindica. Allí sentada, supongamos, en el Archivo General de la Nación, con sus guantes de mimo antiguo, pasando y pasando páginas durante, días, meses, años, puf, décadas, fueron naciendo sus libros irrepetibles.

    Pero, una vez acumulado el material, organizadas las fichas, decantado el producto y armados los libros, ¿qué hacer con toda esa información? ¿Cómo convertirla en libros que le sirvieran a todo el mundo? Yo invito a los visitantes a la Feria del Libro de Bogotá, para no ir más lejos, a que cuenten cuántos títulos sobre teatro se encuentran en nuestras estanterías. Es triste, pero cuando escarbamos y tratamos de encontrar nuevas tendencias o nuevas aventuras que nos sirvan para nuestros viajes escénicos, descubrimos con asombro que el best-seller más reciente sigue siendo William Shakespeare y la vanguardia más arriesgada Federico García Lorca. Así que un texto de reflexión histórica sobre la escena colombiana o latinoamericana en el siglo XIX se convertiría en una misión mucho más que imposible. Marina, sin embargo, no ha publicado un libro sino nueve, haciendo mal las cuentas. Desde su título Teatro en Colombia: 1831-1886, práctica teatral y sociedad, que vio la luz en 1998, el fruto de su curiosidad no se ha detenido: Bibliografía del teatro colombiano, siglo XIX: Índice analítico de publicaciones periódicas, Estudios sobre la historia del teatro en Colombia. Estado actual de la investigación, Bibliografía anotada del teatro colombiano, Índice analítico de publicaciones periódicas. Siglo XIX (Tomo II), Teatro colombiano. Reflexiones teóricas para la historia (Separata de la revista Ateatros). Y como al que no quiere caldo se le dan dos tazas, Marina Lamus nos ha sorprendido, no con uno, sino con dos imprescindibles mamotretos en el año que nos abarca: el primero, Geografías del teatro de América Latina, publicado por el nuevo sello Luna Libros y ahora, Tragaluz Editores nos regala esta enorme joya titulada Teatro Siglo XIX: Compañías nacionales y viajeras, dentro de la serie denominada Calas históricas.

    Debo confesar que, cuando tuve el libro en mis manos, entendí a la perfección de qué se trataba el fantasma del fetichismo. El volumen, con sus 535 páginas, es una pieza de colección, para enamorarse sin reparos de él, con su cintilla púrpura para separar las páginas, las delicadas ilustraciones de Pilar Benavides, la corrección con lupa de relojero de Lina Castaño y la responsabilidad intachable de Pilar Gutiérrez, y Juan Carlos Restrepo, encargados de materializar los fantasmas de Marina Lamus. Pero, una vez superada la ceremonia de acariciar el volumen, su carátula y su lomo, pasamos al interior y allí comienza, una vez más, el desconcierto y el entusiasmo. Porque el libro no se puede soltar, como si fuese una gran novela de detectives. Sí. El libro de Marina Lamus sobre las compañías teatrales en Colombia en el siglo XIX se lee como si estuviéramos ante las aventuras de un investigador cuyas señas se esconden delicadamente en el material investigado.

    Porque uno se sumerge en sus líneas y comienza a entrar en el abismo de su curiosidad, sin perderse, con el trabajo sucio ya adelantado, dividiéndonos pacientemente el viaje entre dramaturgos y montajes, entre compañías extranjeras y compañías nacionales y explicándonos, como telón de boca, que el teatro en el siglo XIX existía, porque las gentes de aquellos tiempos estaban a la búsqueda de la felicidad. Sí. El teatro era la felicidad. O al menos su espectro. El teatro y el entretenimiento, la representación y su goce, las bellas artes y el divertimento, todos a una, se mezclaban en un solo paquete. En nuestros días, vivimos preocupados e inmersos en un debate en el que no sabemos si es pecado divertirse mientras pensamos. En el siglo XIX, al parecer, en lo que se refiere al teatro, éste se necesitaba porque era imperioso sentirse en una sociedad culta pero, al mismo tiempo, las gentes, avasalladas por las guerras, necesitaban de la diversión. Y la diversión implicaba la degustación de toda la ornamentación de un espectáculo, desde la valoración erótica de la dama hasta la descripción de la llegada a un pueblo de las compañías, de aquellos fitzcarraldos utópicos que se dedicaron a construir los templos de la felicidad en un paisaje cultural que apenas se estaba inventando.
    Desde 1985, Marina Lamus ha estado dedicada a este asunto. Si revisamos el contenido de su libro, entendemos inmediatamente como sistematizó y canalizó su curiosidad: allí están las “herencias antipáticas a la Madre Patria” y las “tensiones con la civilizada Europa”, está “el teatro como parte de la beneficencia” y su reflexión sobre la felicidad, está el “llanto: diapasón de la ternura” y las “desilusiones e incomprensiones”. Acto seguido, Marina reflexiona sobre el universo de la representación, sobre el paso de “la vela” a “la electricidad”, en fin, de la música, de la danza, de las pantomimas, del público, de los artistas, del repertorio y de las traducciones de la época. ¿Y allí termina? No. Allí apenas comienza. Nos vamos después hacia el desglose pormenorizado de las Compañías Nacionales y de las Compañías Extranjeras que poblaron nuestros escenarios. Cientos y cientos de nombres, cuidadosamente clasificados y de fácil ubicación. Luego, continúa su viaje a través del teatro musical, de la ópera, de la revista, de la tonadilla, de la opereta y, cómo no, de la zarzuela. Por último, las listas y los cuadros. Esas listas que tanto nos gusta hacer a los que tenemos el corazón del coleccionista y el alma del curioso.

    En fin. El libro Teatro Siglo XIX: Compañías Nacionales y Viajeras de Marina Lamus es un triunfo. Es un triunfo de Tragaluz Editores, posicionándose como uno de los sellos que no sólo divulga textos importantes sino que también produce objetos de arte. Es un triunfo de Marina Lamus, que demostró con terquedad que el mundo existió antes de que se inventara el mundo. Y es un triunfo para nosotros, sus lectores, que podemos, a partir de ahora, imaginarnos un pasado de cirios y lentejuelas, a través de las páginas obstinadas de una investigadora que no tiene miedo a coquetear con la poesía. Sandro Romero Rey

    Teatro Matacandelas con Oswaldo y Zenaida (o los apartes) de Jean Tardieu
    Mediavuelta
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  • ¿Qué es Mediavuelta?

    Alguna vez se habrá hecho esta pregunta, ¿qué es Mediavuelta?, de dónde salió, por qué cada semana subimos a nuestro blog del mismo nombre textos diversos de autores diversos. Pues bien, Mediavuelta es una experiencia física que hemos querido convertir en una nueva experiencia digital en Tragaluz editores.

    Mediavuelta surgió en el 2008 a partir de la Fiesta del Libro en el Jardín Botánico de Medellín. Con el fin de saber algo más de la historia de este evento en la ciudad quisimos indagar en su memoria y tratar de plantear preguntas y reflexiones, rescatar las buenas experiencias y no volver a repetir las malas. El nombre, Mediavuelta, se refiere a eso, dar media vuelta, mirar hacia atrás, rescatar la memoria para seguir adelante.
    Dado que el concepto de esta primera publicación nos gustó, vimos la posibilidad de seguir con temas relacionados, dándole espacio a distintas voces, no necesariamente de escritores o personajes reconocidos, sino a todos aquellos que muchas veces desde el silencio de su hacer tienen mucho que aportar y que decir.
    La distribución de Mediavuelta era gratuita. Se repartía en los semáforos, en librerías, cualquier lugar era propicio entre interesados que poco a poco la iban conociendo. En el 2009 y 2010 contamos con el apoyo de la Secretaría de Cultura Ciudadana para publicación periódica cultural. Con este último apoyo pasamos al formato digital a modo de blog.
    Temas como tipografía, arte, cuento, urbanismo, cultura, teatro, fueron los acogidos entre nuestros lectores de ese entonces y los que queremos compartir con quienes ahora se acercan en la red. 
    Con el ánimo de seguir potenciando los mismos temas alrededor del libro y la ciudad queremos dar a ustedes el blog Mediavuelta. Un lugar para encontrarnos y ojalá debatir y proponer dinámicas nuevas en torno a la cultura. Así también la puerta abierta para sus textos e iniciativas. Aquí los esperamos siempre para seguir dando Mediavuelta.
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