B L O G

  • Casa Tragaluz

    Casa Tragaluz es el nombre que le dimos a nuestra nueva sede. Después de mucho pensar, construimos un lugar con diferentes espacios para la creación. Son tres pisos. Cada nivel es una posibilidad y la relación entre ellos nos invita a comunicar ideas de muchas maneras. En la entrada se encuentra un café-librería, sitio perfecto para reunirnos con los amigos, para iniciar proyectos, para leer, jugar, comer, sí, es El comedor de la casa. Pasamos por un patio y llegamos a una galería que hemos llamado La sala, allí expondremos la obra de ilustradores, haremos subastas, hablaremos del arte de ilustrar y aprenderemos con los artistas su forma de asumir el oficio. Por escaleras subimos a la zona de Trabajo compartido, seis puestos para profesionales de diferentes disciplinas que abren sus mundos a otros saberes. Al otro lado de este mismo piso, La editorial, origen y corazón de este nuevo proyecto: diseñadores, escritores, ilustradores, periodistas y fotógrafos se dan cita para darle forma a libros que abarcan desde poesía hasta literatura infantil. Seguimos subiendo y en el tercer piso encontramos El taller, un cuarto amplio con mesas de trabajo destinado a la formación en todos aquellos oficios alrededor del libro y la palabra. Un día será un curso de encuadernación, a la semana siguiente un taller de escritura y después un club de ilustración, así tendremos un espacio vivo de constante aprendizaje.

    La Casa existe para convertir a Tragaluz en un proyecto cultural abierto a la ciudad. Concentramos las actividades que veníamos desarrollando en compañía de aliados para que toda esa programación esté disponible en un solo lugar. Los protagonistas son los libros porque son el medio que siempre nos ha ayudado a contar historias. Pero ahora, con todas estas nuevas posibilidades, nuestra capacidad de crear y compartir se multiplica. Esas mismas historias adquieren nuevas formas y significados en las paredes de la galería, en la voz de los autores que dictan un taller, en manos de los colaboradores que comparten el área de trabajo. Para nosotros, como equipo, el cambio es sustancial. La labor editorial, de por sí solitaria, se abre para repensar nuestras responsabilidades culturales en una ciudad como Medellín y asentar nuestras raíces. Eso, confiamos, redundará en que cada vez haremos mejores libros.

    Desde la entrada, nuestra casa es una experiencia de lectura que sobrepasa las páginas impresas para colarse en otros aspectos de la vida. Como los libros, es un refugio para los lectores, los dibujantes, los escritores que buscan un lugar apacible donde estar. También tendremos jornadas de mucho movimiento para darle cabida a la música y el cine, para tener oportunidad de hablar sobre los libros, de hacer en compañía lo que nos acostumbramos a hacer en solitario. La invitación es general, a todos los que viven en Medellín o están de paso, no importa la edad.

    La casa está ubicada en la calle 9 n 43c – 50. (Una cuadra y media abajo del parque de El Poblado). Y la programación estará disponible en nuestra web y en redes sociales, que son el camino más rápido para enterarse de todo lo que hacemos y no perderse de nada. ¡Y no van a querer perderse de nada!

    (Para saber sobre el espacio de trabajo compartido, la programación de la galería y del aula de talleres, pueden escribirnos al correo [email protected]).

  • V Premio internacional Tragaluz de ilustración

    Bases de participación

    Este concurso está dirigido a ilustradores de todos los países. Son requisitos: que el participante sea mayor de edad y que las ilustraciones sean inéditas o no publicadas, y no hayan sido postuladas ni enviadas a otros concursos que fallen en fechas cercanas.

    Los artistas son dueños de sus obras. En caso de resultar ganadores firmarán un contrato por el que recibirán siete millones de pesos (COP 7.000.000) para desarrollar las ilustraciones de un libro que editará Tragaluz.

     

    Tema

    La imagen protagonista de este año es la casa. Acabamos de construir una casa en Medellín que alberga la editorial junto a otros espacios pensados para nuestra comunidad de lectores, ilustradores, curiosos, fanáticos de lo editorial… Además de nuestras oficinas, la casa tiene un café librería, una galería, un aula de talleres y una zona de coworking.

    Al embarcanos en este proyecto, nos dimos a la tarea de imaginar una casa con cada una de sus habitaciones, pensando en qué queríamos hacer en el espacio, cómo lo habitaríamos, qué historia debía contar…

    La invitación de este año es a dibujar qué es para ustedes una casa. Cómo se ve, quiénes la habitan, qué la hace el lugar al que siempre quieren volver.

    Recibiremos una ilustración por artista al correo [email protected] La técnica es libre.

     

    Características del envío

    El mensaje en el que se adjunte la propuesta debe tener los datos personales del concursante (nombre completo, edad, número de identificación, nacionalidad) y llevar adjunta la ilustración. Esta debe ser un archivo de imagen JPG de alta calidad (100% – RGB). El formato puede ser horizontal o vertical, debe pesar máximo cinco megas y 150 dpi. Solo se admite una ilustración por persona.

     

    Fallo

    Tragaluz elegirá un único ganador. Con él se firmará un contrato para que participe como ilustrador en uno de los libros del fondo editorial. Dicho contrato equivale a 7.000.000 COP (siete millones de pesos colombianos). Si el ganador es extranjero, el monto se convertirá a dólares según la tasa de cambio del día de la transacción.

    El pago ocurrirá así: 50% de anticipo en el momento de la firma del contrato, 50% restante al momento de la publicación del libro. El costo bancario del envío corre por cuenta del ganador.

    El comité editorial de Tragaluz será el encargado de decidir cuál es la propuesta ganadora. La convocatoria puede ser declarada desierta si ninguna ilustración cumple con la calidad esperada (aunque esto nunca nos ha pasado).

     

    Fechas

    La recepción de propuestas comienza el 1 de junio y se cierra el 15 de agosto de 2019. Los resultados se publicarán en la página web de Tragaluz y en nuestras redes sociales (InstagramTwitter y Facebook) durante la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, el 15 de septiembre de 2019.

     

     

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    V Tragaluz International Illustration Award

     

    Rules for participation

    This competition is open to illustrators from all countries who meet the following criteria: adult participants who submit illustrations that are unpublished and have not been submitted to other competitions recently.
    The artists will keep ownership of their works. In case of winning the award, they will sign a contract for seven million Colombian pesos (COP 7,000,000) to create the illustrations for a book that Tragaluz will publish.

     

    Subject

    This year’s main image is the house. We have just built a dwelling in Medellín that is home to our publisher house along with other spaces designed for our community of readers, illustrators, curious individuals, fans of the editorial work… In addition to our offices, the house has a café-bookshop, a gallery, a workshop room and a co-working area.

    When we embarked on this project, we pictured each room of the house, imagining what we wanted to do in this space, how we would inhabit it, what story it would tell…

    This year’s invitation is to draw what a house means for you. What it looks like, who inhabits it, what makes it a place one wants to go once and again.

    We will accept one illustration per artist. Illustrations should be submitted to [email protected] Contestants are free to use the technique of their choice.

     

    Submission

    The submission message should include the contestant’s personal data (full name, age, ID number, nationality) attaching the illustration. This must be a high-quality JPG image file (100% – RGB). It can be either horizontal or vertical in direction, and must not exceed five megabytes and 150 dpi.

     

    Decision

    Tragaluz will choose one single winner. A contract will be signed with the winner to be the illustrator in one of the books published by us. The contract is equivalent to COP$7.000.000 (seven million Colombian pesos). If the winner is a foreigner, this amount will be converted to dollars according to the exchange rate of the day of the transaction.This amount will be paid in two instalments: 50% in advance at the time of signing the contract, and the remainder 50% at the time of publication of the book. The wire transfer costs will be on the winner.
    Tragaluz Editorial Board will make the decision on the winning submission. This call for submissions can be considered void if no illustration meets the expected quality (though this has never happened).

     

    Dates

    Illustrations can be submitted starting June 1 and no later than August 15, 2019. The results will be published on Tragaluz’s website and social networks (Instagram, Twitter, and Facebook) during Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín, September 15, 2019.

     

  • Taller de autor: Anatomía de una libreta por Yeidi*

     

    Enfrentarse a la materialización de un libreta es entender sus partes, sus posibilidades, sus características. Este taller propone el nacimiento de un grupo de libretas en formatos no convencionales, por no decir cajas viejas. Las diseccionaremos parte por parte para explorar las diferentes variables que hacen parte de sus cualidades intrínsecas. A partir de la manipulación de dos elementos básicos de su anatomía, como lo son la cubierta y el tipo de encuadernación, lograremos seres con identidades únicas creados en lugares insospechados.

    Programa del taller:

      • Visita a la exposición ¿Molgoria? e introducción a la anatomía de las libretas.
      • Ejercicio práctico: encaleta tu propia libreta.
      • Estrenaremos la recién nacida con un ejercicio de dibujo.

             

    Fecha: viernes 29 de marzo.

    Horario: 3:00 p.m. – 6:00 p.m.

    Valor de la inscripción: 60.000 COP. (Incluye materiales).

    Lugar: Casa Tragaluz (calle 9 #43C – 50).

    12 cupos disponibles.

    Requisitos: ninguno. Solo buen pulso.

    Los interesados deben enviar sus datos (nombre completo, teléfono y correo) a [email protected]. El cupo se garantiza después de que se acuse recibido el comprobante de la transacción.

    Nota: traer cajas viejas o recicladas de tamaños pequeños, preferiblemente. Por ejemplo, cajas de fósforos, clips, tintas, lápices o dulces.

     

    *Juan David Quintero más conocido como Yeidi

    Dibujante, pintor, ilustrador, escritor y editor empírico. Se graduó como Maestro en artes visuales con énfasis gráfico de la Universidad Javeriana de Bogotá. Es autor del Descubrimiento de Molgoria y diario de C, publicado por Tragaluz en 2018. También ha publicado con Ediciones Matera y Sello Incorrecto. Ha participado en ferias independientes de Colombia, Chile y Argentina con sus autoediciones. Hizo parte del catálogo Iberoamérica ilustra en su octava edición. En sus libros, en los que prima el dibujo, busca transportar a los lectores a mundos donde las leyes de la lógica ordinaria no existen. Fundador del Yeidismo, religión que cree en las libretas como espacios vivientes, organismos que funcionan como una extensión del cuerpo y de la mente.

     

  • El mérito de María

    Desde 1993 la FIL Guadalajara creó un premio, el Mérito editorial, para celebrar a los editores invisibles, los buenos, los que hacen un trabajo tan impecable que permanecerían en las sombras si nadie se tomara el trabajo de señalarlos. El premio cumple la función de iluminar un nombre, según el caso, más o menos conocido. Esa “fama” previa de los editores casi siempre se crea gracias a la curiosidad de los lectores, ávidos por conocer las aventuras editoriales protagonizadas por los autores que descansan en su mesa de noche. En esas anécdotas no faltan los detalles excéntricos y la evidencia de que ese editor posee un olfato casi sobrenatural para identificar el genio de un escritor en la penumbra.

    Sin embargo, la luz se enciende por poco tiempo: la edición es una labor que siembra su éxito en conseguir una mediación impecable en la que desaparecen las marcas del trabajo para dar paso al logro, a la trama redonda, al libro acabado. Es un tránsito en el que la dificultad se vuelve transparente para ceder ante el momento decisivo: conquistar al lector. El editor desaparece para dar cabida a la magia de ese encuentro, cara a cara, entre el hombre y el libro.

    En la lista de editores homenajeados por la FIL está la razón por la que, pese a todo, es necesario encender los reflectores de cuando en cuando: Antoine Gallimard, Jorge Herralde, Manuel Borrás, Jaume Vallcorba, Adriana Hidalgo, Peggy Espinosa, por mencionar a algunos de los ganadores, y ahora María Osorio, premiada en la edición más reciente de la feria. Estos editores comparten el mérito de haber dado un golpe certero en la cultura. Conmocionaron y conmovieron con sus hallazgos literarios, provocaron movimientos de apoyo alrededor del libro, desenterraron autores que se creían desaparecidos, a otros les ayudaron a cruzar el mar.

    Hace algunos años, a propósito del noveno cumpleaños de Tragaluz, hicimos una lista de los nueve editores a los que admiramos y han influido en la manera como hacemos nuestro trabajo. Mencionamos a María, junto a otros nombres que son faro y huella también en el muro del Mérito Editorial. En ese momento nos enfocamos en su aporte a la concepción de la edición como un trabajo en equipo y en su voluntad inquebrantable de trabajar por la cultura.

    Este reconocimiento le llega un año después de que Babel recibiera el premio como mejor editorial de la región en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, Italia, la más importante en su campo. Babel publica sus propios libros, que son memorables por su contenido, ilustración y diseño; distribuye sellos independientes iberoamericanos y promueve espacios de lectura para los niños en una biblioteca y librería ubicada en el barrio La Soledad, en Bogotá.

    Durante la ceremonia de entrega, María leyó un discurso que preparó durante los meses que convivió con la noticia de haber ganado un premio que pone su nombre junto al de algunos de los editores que más admira. Compartimos el texto completo, leído el 26 de noviembre de 2018 en el auditorio Juan Rulfo de la Expo Guadalajara, y cuyo prólogo y epílogo fue una cortina de aplausos eufóricos que María recibió con un gesto tímido y las manos entrelazadas en el pecho.

    Cómo agradecer

    Estudié arquitectura, lo que me hace un poco impertinente frente a lo concreto. Darle forma y espacio al mundo en el que vivimos es una de nuestras pretensiones. Imaginarlo para otros, ofrecerlo para que se habite, hoy se diría también “para que se lea”, es la manera que tenemos de actuar en el mundo. Cuando se construye una casa se hace “para siempre” —para lo que hoy significa “para siempre” o sea dependiendo de los dictados perentorios de las modas—; y estará ahí, dando buena o mala vida a las personas para quienes la hicimos, o recordándonos a diario su materialidad, su insólita presencia. Es un gran reto, una gran responsabilidad.

    Tal vez, si los libros tuvieran esa posibilidad del “para siempre”, si la tuviera por obligación, digamos, el mundo del libro para niños en el que aterricé por casualidad y “para siempre”, hace 30 años, ¿sería otro?

    Durante los años en que he estado en este mundo del libro, siempre he imaginado otro, un mundo que no es este en el que he trabajado. O que es este mismo, pero en condiciones diferentes de estas en las que ocurre. O tal vez es otro mundo que solo está en la imaginación y no ha sucedido todavía, y tal vez no suceda… así es el mundo de la imaginación. No sé si es incapacidad de aceptar el mundo como es o una capacidad ridícula de andar por ahí imaginando algo deseable, pero imposible.

    Durante este tiempo he imaginado un mundo del libro más acorde con lo que pienso sobre el habitar. Un mundo que ofrezca posibilidades y que permita “la ocasión”, como la que propone Graciela Montes, un mundo de encuentro. Libre, pero bien construido, concreto, sólido y por eso duradero, que esté presente siempre que lo queramos traer a cuento. Siempre.

    El libro, a diferencia de nosotros, podría ser “para siempre”, para eso trabajamos en el mundo del arte, para trascender, para quedarnos mientras nos vamos “para siempre”. O podríamos pensar al menos en darle oportunidad al libro para que desafíe el tiempo y su cada vez más desestimulada materialidad. Que le den oportunidad los libreros en sus abarrotados espacios; que le den oportunidad los editores, presionados constantemente por el culto a la novedad; que los maestros le den oportunidad de quedarse con ellos por un término más largo que un año escolar, y que le den oportunidad los lectores, que cada día parecen ser menos que los libros que producimos. Este mundo del “para siempre”, sería un mundo ideal; un mundo en el que sería más importante la calidad que la cantidad, más importante la lectura que la dotación y más importante el acceso que la venta.

    Este reconocimiento que recibo hoy y que no hacía parte de ese mundo imaginado, es nuevamente un reconocimiento a la LIJ y a las redes que hemos establecido —sobre todo a partir del encuentro en esta feria—, es un paso más para aceptar la invitación a seguir “para siempre”, construyendo un mundo digno de habitar y de quedarse, un mundo sólido, hecho por seres efímeros a partir de sus sueños y debilidades, contra el cual el lobo feroz del mercado no tenga chance. Nunca. El libro para niños, hoy aceptado en el mundo del LIBRO con mayúsculas, es un mundo sólido, que ha influenciado a ese otro mundo de muchas maneras, descubrió hace tiempo, por ejemplo, que con la imagen podía transmitir a un grupo todavía alejado de las dificultades del texto, un discurso complejo, difícil de transmitir con la palabra. Hoy, apropiándome como lo hemos hecho desde siempre, de un texto de ese otro mundo: quisiera no haber abandonado los lápices y completar este texto, como dice George Steiner, con un dibujo pues “la mano dice verdades y alegrías que la lengua es incapaz de articular».

  • Lo que Guadalajara tiene que Medellín quiere

    Desde hace 32 años Guadalajara es sede de la feria más importante para el mercado del libro en español. En ella se dan cita creadores, distribuidores e interesados en la circulación de los libros en todo el mundo. El recinto en el que se lleva a cabo, Expo Guadalajara, está dividido en dos pabellones, nacional e internacional y, al interior de cada uno, los estands se distribuyen en pasillos señalizados con letras. Es en el pasillo JJ donde ocurre buena parte del movimiento que nos convoca cada año a regresar con los lectores mexicanos.

    Las ferias son organismos enormes. Expositores y asistentes formamos una amalgama a veces difícil de entender y transitar. En este escenario, las categorías cumplen la función de segmentar y dar coordenadas claras sobre la oferta. Entre las 2.280 editoriales que participan de la FIL Guadalajara, están las nacionales, las que se dedican a la literatura infantil y las extranjeras y, entre estas últimas, las independientes, concentradas en un pasillo que ha ido ganando fama como vecindario alternativo. Quienes visitan la FIL, ávidos de encontrar una oferta editorial por fuera del circuito de los grandes grupos, curiosos de conocer a nuevos autores, de encontrar libros diseñados con esmero, saben que deben dirigirse hacia el JJ y empezar a recorrer los estands de pequeños editores provenientes de toda Iberoamérica.

    La historia del pasillo empezó en 2012, cuando la FIL Guadalajara decidió apostarle a un espacio de editoriales independientes. Los primeros en responder al llamado fueron Amanuta (Chile), Amanuense (Uruguay), Thule y Los libros del zorro rojo (España). “La idea era sacar a las pequeñas editoriales que se perdían dentro de los estands de país y darles la oportunidad de tener un espacio no solo para mostrar sino para vender, para estar de cara a los lectores”, explica Armando Montes de Santiago, coordinador general de expositores. El experimento resultó y la zona de editoriales independientes internacionales apareció en el plano de la feria.

    Actualmente está integrada por 34 sellos de varios países latinoamericanos y de España. «Ha sido una experiencia enriquecedora acercarse a las diversas propuestas del JJ. Además de identificar las fortalezas y apuestas de cada una», dice Carolina Rey de la editorial colombiana Rey Naranjo. La proyección del espacio es seguir atrayendo a nuevos vecinos afines a la vocación del barrio. A medida que queden espacios vacíos en el JJ (por voluntad de los expositores), la entrada será para nuevas editoriales reunidas bajo los mismos criterios: un nivel alto en términos de edición, literatura de calidad y libros materialmente interesantes. “Por supuesto, siempre se pueden mejorar ciertas cosas, como que se incorporen más editoriales, que pudiéramos atraer a más compradores que todavía no saben que estamos allí. Estamos desde 2012 y vemos grandes cambios desde esa fecha”, explica Ana Pavez sobre la experiencia de editorial Amanuta, una de las pioneras.

    El pasillo JJ da la sensación de ser un vecindario donde todas las casas se parecen un poco, sin ser iguales. Más como si compartieran nomenclatura, y buscar una dirección fuera asunto de seguir unas instrucciones sencillas. Para los habitantes, los editores que exponemos nuestros libros, estar al lado de nuestros pares también marca una diferencia. Es un ambiente barrial, de camaradería, en el que es fácil y provechoso ir de visita a otro estand para conocer las novedades, entender qué está pasando en otros mercados latinoamericanos y empezar a incubar proyectos, intercambios de derechos e iniciativas de distribución. Esta fraternidad se celebra cada año con un coctel organizado por las propias editoriales. Todas llevan algo de sus países de origen. Pasan de un lado al otro, entre las manos de editores y lectores, rones, vinos y aguardiente. Salud por las independientes.

    “(..) en el JJ está generándose un cada vez más interesante y fértil ecosistema de editores, agentes, autores, ilustradores y otros profesionales del libro que hace que la participación en la feria (especialmente durante las jornadas) sea crecientemente ventajosa”, dice Manuel Rud de Limonero. Esta editorial entró como habitante del pasillo JJ en 2015 junto a un colectivo de cuatro editoriales argentinas y una chilena. En estos años el grupo se reajustó varias veces hasta convertirse en una dupla de editoriales con vocación por los libros ilustrados, Limonero y Calibroscopio.

    La feria dedica tres jornadas, de los nueve días que dura en total, para dar acceso exclusivo a los profesionales: bibliotecarios, libreros, agentes, entre otros. Y tanto entre el público especializado como el general, la demarcación de la zona independiente ha tenido resonancia. Este dato es importante porque buena parte del movimiento comercial de la feria son las compras institucionales; figurar en el mapa y guiar a los compradores es definitivo.

    Para un recién llegado al barrio como Diego Erlan, editor de Ampersand, la experiencia ya es significativa: “Las editoriales independientes en Latinoamérica tienen que unirse y construir psicogeografías para potenciarse entre sí. Para hacerse visibles. La experiencia de nuestro estand, por ejemplo, fue interesante en este sentido: los catálogos de Ampersand, Godot, Hueders y Luna Libros dialogaron y pudieron hacerse visibles y ganar fuerza entre sí y, desde luego, bajar costos para que el riesgo sea menor”.

    Tragaluz, por su parte, empezó a participar como expositor en la feria en 2012 junto a otras editoriales colombianas en un estand ubicado en el pasillo II; en 2013 tuvo estand propio y llegó al JJ. Desde 2017 lo comparte con otras dos editoriales de Medellín, Angosta y Mesaestándar. El propósito de esta unión es consolidar la presencia local, incentivar a las editoriales a mostrar su trabajo en un escenario internacional y contar que editores en Medellín hay muchos. Si alguien se interesa en una editorial no solo tendrá acceso a un catálogo, hay todo un panorama para escoger.

    Todos estos argumentos refuerzan el impulso de que las demás ferias que atraen a editores de todo el mundo, especialmente en Colombia, repliquen este modelo de reunir y potencializar a las editoriales independientes. La aparición de este escenario convive de una manera armónica con la oferta por definición diversa de cada evento. Grandes editoriales, emprendimientos, editoriales extranjeras, distribuidores, todos en una misma cartografía con las coordenadas exactas para que los lectores naveguen ese mar de libros y lleguen a buen puerto.